nacio un pequeño espantapajaros, era de lo mas hermoso que se habia
visto en el maizal, con el alma tan pura como los girasoles al abrirse al sol.
Pero algo cambio en el en tanto fue creciendo, se tuvo que enfrentar a tantas lluvias, a tanto sol, que fue perdiendo esa pureza.
Mi querido espantapajaros vivio una infancia de tempestad que le enseño tantas cosas... mas malas que buenas
pero lo enseño, le enseño a sobrevivir en un mundo, donde mirar a la luna y soñar con tocarla, era un don...
no era algo normal con lo que el podia soñar, que si el creia que viendola y tratando de regarle estrellas
lo lograria iba a perder todas sus noches en eso.
Al pasar de los años de las horribles diluvios de su niñez, el espantapajaros
se volvio hombre, desde muy chico tuvo que serlo, pero al empezar a cuidar solo de su maizal, tuvo que enfrentar muchas mas cosas de las que ya habia enfrentado tuvo que quedarse atado a un maizal a una cosecha que jamás daría frutos.
Muchos veces creemos, que la vida es tan resumida a nuestros problemas... y olvidamos que el simple hecho de estar vivos, de respirar el aire fresco de la mañana, que la brisa corra por tus mejillas, caminar... estas simples cosas hasta soñar.
Pero no, nos enfocamos en el dolor, el dinero, en el trabajo perfecto que te llevara a ser el mejor... cuando solo por ser tú, ya eres especial.
El espantapájaros nunca vio eso, quizas nadie nunca nunca se lo dijo, hasta que hace un tiempo una niña con las flores más lindas de su jardín pasó por su tiste maizal, le pregunto muchas cosas... el le contó tanto que la niña dejó de dibujar arco iris desde el principio...
Ella decía que no podia dibujar arco iris si el mundo estaba tan oscuro... que ni en el sol ni el la lluvia para hacerlos se podía confiar.
Un día a la niña se le ocurrió regalarle una flor de su jardín, era algo que nunca había tenido el espantapájaros... una amiga sincera de verdad que creyera en el, y plantara una flor, tan llena de amor en su maizal que le devolvió la ilusión en su tan remendado corazon de paja.
Pero algo sucedió... el espantapájaros no pudo cuidar de la flor, la lluvia y el sol no la dejaron quedarse en el triste trigal... le pidió a la niña que se quedara con el, que lo llevara lejos a ser feliz algún día... Pero, la niña entendió muchas cosas, entendió que no era tan simple como el lo creía que la vida después de su trigal y de su jardín eran difíciles y que si lo desataba solo conseguiría enseñarlo abandonar... lo mismo que le habían enseñado mucho tiempo atrás y que si lo amaba iba a tener que dejarlo atrás!
Así el espantapájaros se quedo en su trigal, con una estaca distinta, eso hizo la niña antes de irse... se la cambio por una madera nueva mas alta y firme para que cada día siguiera soñando, soñando que la luna no esta lo suficientemente alta para no llegar a ella... porque soñando podemos lograr lo que sea.
XoXo
PerfectaImperfecta♥